Mostrando entradas con la etiqueta Indie Rock. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Indie Rock. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de mayo de 2010

Dear Science,


TV on the Radio es un grupo que hay que seguir de cerca. Tienen una discografía impecable y ya hay indicios que los señalan como precursores de un nuevo rock. Dear Science es el más serio indicio de un futuro aún por descubrir.
La primera vez que escuché el disco me tope con un sonido novedoso; para la segunda vuelta al disco me dí cuenta que además de novedoso, estos tipo son en verdad buenos y sus canciónes están bien hechas; a la tercera vuelta ya sospechaba que su sonido y el disco tenían componentes adictivo; luego vino una cuarta, una quinta, una sexta... Hoy día ya es seguro que Dear Science se ha convertido en uno de mis discos favoritos de los últimos años.
Describir su sonido, por si no los has esuchado, es complicado van del post-punk a la electrónica, pasando por el funk, el blues y, en realidad, casí cualquier cosa que aparece en su camino. Suenan como Bowie con The Postal Service como banda de soporte, o como Beck tocando covers de James Brown. Una roca así.
El disco abre con Halfway Home que tiene una secuencia ritmica que define al grupo: percusiones, beats electrónicos y aplausos, y encima de todo la voz de Tunde Adebimpe casi hablando al compas de todo. Sin darte tiempo para digerir la novedad aparece Crying que sigue por la misma linea ritmica pero añade esa guitarra funk tan adictiva que comienza a levantar el disco para lo viene. Así llega Dancing Choose "el single", la canción para saltar y gritar como loco en vivo, un fraseo interminable y vertiginoso que quisieramos que no acabe nunca. Con tres canciones el disco parece que ya cumplió, pero ahí el disco regala ese caramelito que es Golden Age, que no puede hacer otra cosa que levantarte el ánimo. El disco se va perfilando como una maquina de ritmos imparable, así que para dar equilibrio aparecen esos acordes de Family Tree para devolver la calma; arreglos de cuerdas y pianos que terminan con ese ritmo in crescendo que parece que va a estallar, pero que al final, de nuevo, esos acordes de piano que dominaron toda la canción: simple y hermoso. Aqui termina "el lado A" del disco, Red Dress, abre con un funk clásico: vientos, guitarras ritmicas, un bajo protagonista y percusiones por todos lados; esta canción es como una partida de nacimiento. El disco baja de nuevo con Love Dog donde vuelven a dar importancia a las melodias y juegos vocales, termina esta canción y pienso que estas canciones no pueden pasar de moda. Llega un combo power para ir cerrando: Shout me out y DLZ un jamming de instrumentos que ya no se ni que son, y tampoco importa, el sonido a estas alturas ya es un solido cuerpo orgánico con vida propia. Al final todo termina con Lover´s Day donde aparece por primera vez una voz femenina, una voz que parece que había estado siempre ahí esperando, mirando, porque esta claro que este es un disco sexy.
Algo así es el disco, lo mejor es que no dejen de darle play al videito y si les gusta vayan corriendo a comprarlo. Un clásico instantáneo.


jueves, 25 de marzo de 2010

El Archiduque llega a Lima

Me acuerdo clarito que todo comenzó cuando apareció ese videito que pensé que era de los ´70. Se llamaba Last Night. Cuando lo ví todo tomo sentido, nuevamente el rock quería sonar bien, conchudamente bien. "Los Strokes salvaron al rock", predicaron algunos. Aunque me emocionó la idea, dudé; sonaba a reciclaje, y hasta lo supuse una campaña de marketing.

Sin embargo, para mi, no fue hasta que aparecieron Franz Ferdinand y los Arctic Monkeys que creí que la resurrección del rock podía concretarse. El rock volvía a sonar bien. Bien de verdad. Si Last Night fue la alerta, Take me out fue el puñete en la barbilla (y I bet you look good on the dance floor vendría a ser la patada ya saben donde). En resumen, una buena gomeada para saber que el rock estaba de vuelta. Estridente, guitarrero, pendejo, divertido y como hace años no sucedía: Nuevo.

En medio de esta deliciosa corriente de conciertos, llega Franz Ferdinand sin los aspavientos del elefante que se sentó sobre la San Marcos (que será motivo de un extensó post posterior). Este martes todos vamos al monumental a inyectarnos de un poco de buen rock. Nuevo rock (como antes).